SCP-5055
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Ella abrió la caja, y adentro había…


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Joshua sostuvo un trozo de tela contra su boca; contra su lengua. Cada mañana hervía el trapo en agua caliente, lo secaba y lo empapaba de la grasa de su desayuno. Masticaba la tela todos los días, y cada minuto del día. El acto de siempre masticar y nunca tragar era enloquecedor, pero lo alejaba de una locura más profunda.

Joshua empacó su campamento y se dirigió a la silenciosa autopista; rodeado de coches vacíos y acero retorcido como enredaderas. Echaba un vistazo a cada vehículo, pero sin reducir su velocidad y sin tener esperanzas. Sabía que era lo mejor. Además, no estaba aquí por los premios. Estaba usando la autopista para su propósito; una ruta rápida de aquí para allá.

Hacia la luz en una ventana.

Había visto esa luz hace dos días desde el otro lado de la ciudad: una única pantalla brillante en el piso 24 de un rascacielos, brillando en las profundidades de un bosque de rascacielos. Su visión se estrechaba en el justo ahora, oscuro como era en el día. Era como ver una cara familiar en un cuarto distante. Lo estaba llamando. Podría significar… podría significar…

“¡Por favor!”

Joshua se estremeció y se dio la vuelta. Estaba tan enfocado en la ventana que no se dio cuenta de lo que lo rodeaba. Había sido avistado. Y ahora venían por él.

Una figura alta y esquelética salió corriendo de entre dos camiones, y se dirigía hacia él con sus manos extendidas.

“¡Por favor!” gritó. "¡Lo necesito! ¡Por favor! Estoy tan-”

Un disparo sonó. el eco resonaba en toda la ciudad vacía. Las aves hubieran tomado vuelo, volando desde los arboles cercanos… pero por supuesto, ambas cosas habían dejado de existir hace mucho, mucho tiempo. Ahora la cosa camino tres temblorosos pasos más, con una mano todavía extendida. Luego, colapsó.

Joshua no bajo su arma. Sabia que el disparo tendría consecuencias por el sonido. Miro por sus puntos ciegos. Y por supuesto, aparecieron media docena más, mirándolo con sus ojos hundidos. La mayoría permanecieron agachados, pero uno de ellos se paro en medio del camino. La forma en que lo miraba… casi se burlaba de Joshua para que repitiera su acto. O que suplicara, tal vez. Era imposible saberlo; apenas tenían caras como para entenderlos. Joshua contuvo su respiración y espero la decisión del lanzamiento de la moneda. Lo atacarían, o…

No, se escabulleron, uno por uno arrastrándose por el capó de los coches y a través de los escombros de hormigón. El que estaba parado permaneció por más tiempo, observando a Joshua hasta el último momento antes de retirarse.

Joshua exhaló. Se paró sobre su presa. Un disparo, atravesó el cuello. Limpio. Afortunado. Nunca tuvieron mucho cuello, sólo un delgado hueso de pollo que sostenía la cabeza. Este no era diferente a los demás, todas las mejillas huecas y los dientes marrones. Joshua uso la punta de su cuchillo para abrirle las costillas; la carne era gangrenosa, y estaba aplanada por el hueso como si fuese papel de arroz. No hay carne.

Inútil.


Era tarde el día antes de que Joshua llegara a la cima. Silenciosamente, subió los muchos peldaños de la escalera, con su mochila bajo el brazo. Era ligero. Demasiado ligero. Masticaba bruscamente la tela de su boca, sin brillo y sin sabor. Su estomago se revolvía, pero tenía que hacerlo. No podía terminar como ellos. Nada era más importante. Masticaba tan fuerte que sus encías comenzaron a sangrar.

Habitación 2405.

La puerta no estaba cerrada con llave; ni siquiera estaba completamente cerrada. Cuando Joshua entró, el apartamento lucia como cualquier otro que hubiera invadido, lleno de suciedad que se había acumulado por la ausencia. Habían fotos familiares y objetos personales tirados en el suelo. A nadie le importaría eso cuando las cosas se pusieron feas.

Un joven estaba sentado en el sofá. Llevaba una camisa y unos jeans sucios, su pelo era un negro largo y despeinado. Su piel era enfermiza, pero redonda, sentado sobre una cama de grasa, músculos y tendones.

Miró hacia arriba cuando Joshua entró. Se miraron uno al otro en un largo y silencioso momento antes de que el joven bajara la mirada y volviera a ver a la pequeña pantalla parpadeante en la mesa de café.

Joshua se acercó al brazo del sofá, sacándose la tela de su boca, mirando el smartphone con una mezcla de sorpresa y asombro. La pantalla rota estaba llena de luz y movimiento. Joshua no podía recordar la última vez que había visto una pantalla iluminada, pero el no estaba buscando eso.

“¿Qué estas mirando?” preguntó Joshua.

“Demon Slayer.” dijo el joven. Su voz era seca y áspera, pero aún estaba llena de energía juvenil. “Es una especie de anime Japonés. Es realmente buena. Iba a visitar Japón, ya sabes, antes de que todo esto ocurriera. Tenia el programa guardado en mi teléfono para verlo en mi viaje en avión y ahora… Pensé que podría terminarlo.”

Otro momento pasó.

“Me gusta.” dijo Joshua finalmente, luego miró alrededor de la habitación. “¿Tienes algo de-”

“¿Comida?” termino la oración el joven. “No. Todo se me acabo ayer."

“Es una pena.” dijo Joshua. “Sabes que verán la luz, ¿no?”

“¿Eh?” el joven preguntó, quitando los ojos de la pantalla. Los créditos habían comenzado a rodar. Una canción extranjera y melancólica sonaba en el pequeño altavoz. “Ah… te refieres a los hambrientos. Sí, ellos podrían. Ya no me importa mucho. Estoy tan cansado. Estoy cansado de hurgar en la basura y tener hambre todo el tiempo. No me importa si me encuentran… pero hey, ¡Parece que tú fuiste el que me encontró!”

Él sonrió. Sus dientes estaban amarillos. Sus encías de un color rosa pálido. “¿No es eso suerte? Ha pasado mucho tiempo en el que no he hablado con alguien. Entonces, dime amigo, ¿Cuál es tu teoría? ¿Por qué no se mueren?”

Joshua no respondió.

“Todos tienen una teoría, ya sabes, volviendo a los primeros días; cuando había comida. ¡El internet estaba lleno de especulaciones! ¿Cómo podría no estarlo? ¡Parece algo sacado de una película de terror! Quiero decir, cierto, no son zombies; todavía piensan, y hablan, y- pues, seguirían siendo humanos… supongo. Tal vez solo son gente hambrienta que no pueden morir. Sigue siendo aterrador, ¿eh?”

Joshua no respondió.

“¡Entonces! ¿Qué es lo que piensas?” el joven preguntó, con su cabeza inclinada a un lado. “¿Super virus? ¿Control mental alienígena? ¿Algún tipo de experimento del gobierno?”

Después de otro largo y doloroso momento de silencio, el joven finalmente preguntó cuál debería haber sido su primera pregunta. “¿Por qué estas aquí?”

Lentamente, y sin una pizca de malicia, Joshua levantó su machete.

“Ah, por supuesto.” dijo el joven, mirando hacia la mesa de café, cruzando las manos sobre su regazo.

“También tienes hambre.”


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SCP-5055.


Procedimientos Especiales de Contención: La contención de SCP-5055 ya no es posible. Un Evento de Reestructuración de Clase-LK “Agni Desatado” ha ocurrido.

Descripción: SCP-5055 es un cofre pequeño compuesto de marfil, bronce y madera teñida. Este cofre fue recuperado de un sitio arqueológico bajo las ruinas de la Antigua Constantinopla, sellado en un cubo de 6m2 se cemento solido, o concreto romano. Cuando se toca, SCP-5055 infunde una intensa sensación de terror.

El 1 de Enero de 2020, D-6106 fue instruida para abrir SCP-5055, y determinar su contenido.


Dentro de SCP-5055 había algo que todos se merecían.


Una nota manuscrita también estaba dentro de SCP-5055, que decía

> "¡DISCULPE! ¡POR FAVOR INTENTELO OTRA VEZ!" <


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