Propuesta de proyecto 1964-238: "El Devorador de Mundos"
Puntuación: +1+x

Título: El Devorador de Mundos

Materiales necesarios:

  • Esquemas y componentes de una bomba de fisión del tipo de implosión
  • 6,2 kg de plutonio de grado militar plomo
  • Un par de altavoces estéreo de alta fidelidad
  • Cinta aislante
  • Tejido cerebral vivo extraído quirúrgicamente de Edward Teller, Robert Oppenheimer, Eugene Wigner, Leo Chazdwick, Ernst Goldberg, y/o de cualquier jefe de estado o director de defensa nacional estadounidense o soviético.
  • Una matriz de cognición positrónica transistorizada (consultar con I.A.)
  • Solenoides recuperados de máquinas de pinball construidas después del 16 de julio de 1945
  • Pintura acrílica y pinceles

Resumen: El Devorador de Mundos es una réplica funcional de la bomba atómica "Fat Man" que fue lanzada en Nagasaki, Japón, cerca del final de la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con las directrices de seguridad establecidas después del incidente en la Expo de 1954 y con las recomendaciones del Comité de Presentación, los detonadores híbridos explosivos y el núcleo de plutonio en la versión que se exhibirá en la Expo de 1964 serán reemplazados por análogos inertes. El detonador y otros mecanismos internos permanecerán activos pero son incapaces de producir una explosión.

Una matriz positrónica basada en los últimos desarrollos de conciencia sintética se ha integrado en la carcasa de la bomba, haciendo que el dispositivo tenga conciencia propia y sea capaz de ver y escuchar los eventos que ocurren a su alrededor. Se ha utilizado tejido cerebral de varias figuras científicas y políticas destacadas que participan en el desarrollo y despliegue de armamento nuclear como material de partida para la mente artificial de la bomba, produciendo efectivamente una conciencia gestalt que representa el concepto mismo de la guerra atómica personificada.

Una vez funcional, El Devorador de Mundos debe ser exhibido independientemente en una sala aislada con aspecto de laboratorio para fines contextuales. Se debe alentar a los visitantes a hablar y hacer preguntas a la bomba, permitiendo así que las respuestas de la bomba reflejen sus opiniones como arma sobre el creciente peligro de una guerra nuclear mundial, y permitiendo que el visitante se enfrente a la realidad de la aniquilación mundial y desafíe sus propias ideas preconcebidas sobre el asunto.

Intención: Era una bochornosa noche de verano cuando conocí a Leo Chazdwick en un bar de Greenwich Village. Nunca se me ocurrió preguntar cómo uno de los padres de la bomba atómica llegó a ese antro, pero allí estaba, a los sesenta años, actuando como si tuviera setenta, profundamente intoxicado, y pareciendo que estaba a un solo comentario desafortunado de estallar en lágrimas. Se sorprendió de que yo reconociera su cara (puede agradecerle a mi profesor de Introducción a la Energía Atómica en el MIT por eso), y charlamos un rato, el genio científico y el que abandonó en segundo año, tomando unas pintas de Genesee. Era un hombre orgulloso, pero cuanto más vacía estaba su copa, más se convertía el orgullo en culpa y arrepentimiento.

"Ganamos la guerra", me dijo al final de nuestra conversación, "pero condenamos a la raza humana". Le dimos al Tío Sam un arma lo suficientemente poderosa para destruir el mundo - ¡por supuesto que no iba a usarla una sola vez y tirar los planos! Ahora tenemos miles de ellas listas para ser usadas, y también las tienen los Rojos. No es una cuestión de si van a hacerlo; es una cuestión de cuándo".

Reflexioné sobre esa conversación durante mucho tiempo, y tuve que admitir que me sorprendió lo diferente que la gente miraba la bomba. Chazdwick deseaba no haber hecho nunca ese descubrimiento fatal en el 42 que puso al Proyecto Manhattan en su camino hacia el éxito, pero hombres como Teller querían bombardear la mitad del mundo como un proyecto de ingeniería, y los políticos estaban más que dispuestos a amenazar con la extinción humana por insignificantes disputas internacionales. Me pregunté - ¿Qué pasaría si pudiéramos preguntarle a la bomba misma qué piensa sobre el asunto?

Conseguir una bomba nuclear fue la parte más sencilla - un par de llamadas, una parada rápida en el 231 de la calle 47 Este, lugar de donde sacaron una del sótano y la cargaron en la parte trasera de mi Studebaker alquilado. La parte difícil fue conseguir que me respondiera cuando le hablé. El cerebro de Chazdwick estaba demasiado encurtido por sus adicciones para proporcionar una muestra utilizable, y el trozo de cerebelo de Einstein que recibí por correo no era lo suficientemente fresco. Definitivamente necesitaba material de una persona viva para estabilizarlo ( por lo que Fermi, desafortunadamente, estaba fuera de discusión,) pero los trozos que pude conseguir no eran suficientes por sí solos. Tomó otro año y medio y cerca de una docena de muestras antes de que la bomba tuviera una conciencia estable que pudiera mantener una conversación, pero tuve que apagarla por temor a que se disparara y desapareciera instantáneamente todo el lado oeste de la ciudad.

Me preocupa que sacar el núcleo comprometa el proyecto. Se supone que es la bomba en forma activa - ¿De qué sirve una bomba que no puede explotar? Pero la Expo de 1964 se abre en unas pocas semanas, y no hay otra manera de poner esto en marcha, ya que debe ser lo suficientemente seguro para satisfacer a los críticos si quiero tenerlo en exhibición esta década. ¿Puede que la crisis existencial en la que se encontrará a la bomba dé una interesante perspectiva de la psicología de alguien que es completamente incapaz de hacer la única cosa para la que se siente que fue puesto en esta Tierra?

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