Los Jardines Sagrados del Dios Verde
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Los jardines sagrados del Gran Dios Verde

El oasis de Min, el laberinto que es un cañaveral, paraíso de los Hijos de la Vid
KTE-1009-L'Engle-Viridi
Ιεροί Κήποι του Μεγάλου Πράσινου Θεού

Resumen

Un sitio consagrado al (o por el) Gran Dios Verde, un refugio para los Hijos de la vid, un nexo entre todo lo vegetal sobre la superficie del mundo, y posiblemente debajo de ella también. Aparentemente el conocimiento de los jardines sacros y en especial el modo de entrar a ellos se habría perdido durante siglos, incluso milenos, para ser recuperado recientemente por los Hijos de la Vid.

Ilustración

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Los jardines colgantes de Babilonia, una de las entradas a los sacros jardines.1

Conocimiento

Características: Los jardines sacros del Gran Dios Verde2345 son un nexo o dimensión paralela que pone en contacto a toda la vida vegetal del planeta, que además también permitiría ¿permitía? ingresar en su interior a otras creaturas (humanos, aunque no exclusivamente) Los cultistas del Gran Dios Verde6 utilizaron los jardines como refugio frente a las persecuciones de los sacerdotes de los dioses oficiales egipcios y también a menudo de los mecánicos. Sin embargo eso no los salvo de desaparecer, y con ellos el conocimiento de cómo acceder a los jardines sacros.

Se cree que una de las Cartas del Mundo, lamentablemente perdida hace dos mil años, indicaba el camino a seguir para entrar en los jardines, tal carta habría estado escrita con la sangre del propio Dios Verde, lo cual ha llevado a elucubrar diversas teorías por parte de los estudiosos, por ejemplo de que literalmente se trata de un mapa en piedra o pergamino dibujado con la savia o el jugo de alguna planta, otros lo interpretan de forma mas metafórica y señalan que la expresión “sangre de una deidad caída” es una expresión de dolor y sufrimiento, por lo tanto se trataría de un mapa en papiro7, material extraído del sufrimiento de cañas crecidas en el Nilo, por lo tanto el Dios Verde “sangra” a través de sus vástagos sacrificados en pos de la escritura, a pesar de que los cultistas del Dios Verde consideraban aborrecible la idea de sacrificar plantas con cualquier fin, incluyendo el conseguir material de escritura,8 de allí que ellos prefirieran el pergamino o tablas de arcilla.

De hecho, ciertas vagas alusiones encontradas en los fragmentos de una tablilla fenicia parecen indicar que el mapa a los jardines sagrados eran las manchas en el tronco de un árbol, por otro lado una interpretación mas metafórica, o aun mas metafórica,9 dice que las entradas al estar situadas en bosques y oasis, eran indicadas mediante las propias plantas del lugar, cuyas ramas se inclinaban y cuyas raíces crecían en dirección a los arboles-puerta, un fenómeno similar al geotropismo e hidrotropismo. Sin embargo todo esto son teorías, incluso al consultar con entidades particularmente antiguas, incluyendo aquellas consideradas también deidades, es poca la información recuperada.10

Naturaleza:

Los jardines sacros no eran exactamente jardines, no estaban trazados con regla y escuadra ni seguian una falsa armonia como los jardines de recreo de palacios y fincas, los seguidores del Dios Verde y el propio Dios Verde prefieren que la naturaleza corra salvaje y desenfrenada, como un bosque o una selva, libre, lujuriosa y sin limitaciones de ningún tipo, aunque en cierta forma metaforica podemos considerar al Dios Verde como el cuidador de su propio jardin. No tenemos claro si los jardines incluían también vida animal, pero es probable que si.1112, sabemos que también cuentan con un cielo y un sol, pero no si existe también un ciclo del día y la noche, pero el lugar era descrito como un paraíso, donde no había dolor ni sufrimiento ni daño alguno, en cierto modo el paraísopara los cultistas del Dios Verde, aunque para realmente formar parte del mismo debían abandonar su ego y toda su naturaleza humana, renaciendo en forma vegetal para volverse uno con el hermano árbol y la hermana palmera.

Para ingresar a los jardines se debían utilizar los llamados arboles-puerta, los cuales estaban situados en oasis, pequeños bosques o en cualquier lugar donde existiera vegetación abundante y salvaje, no cultivos. Esos arboles-puerta no eran diferentes del resto excepto por su mayor tamaño,13 y solo se abrían mediante un ritual ya olvidado, pero al parecer era tan simple como tener en mano un fruto del árbol de la vida, o una rama de Acacia nilotica, o un pedazo de goma arábiga. Una vez completado, se abría una entrada, posiblemente en la corteza, con el tronco ahuecándose, o tal vez las raíces se separaban, y así los cultistas podían entrar.

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Un cultista del Gran Dios Verde surgiendo de un arbol-puerta.

Historia y Grupos Asociados:

Obviamente con los cultistas del Dios Verde, aunque así como esta deidad existió mucho antes de tener adoradores humanos,14sus jardines también existieron mucho antes de que el humano ideara el concepto de “jardín”. Aparentemente fueron muy utilizados durante las persecuciones por parte de la clase sacerdotal egipcia, a menudo aliados con los mecánicos15 y aprovechando su cualidad de nexo entre toda vegetación, podían buscar refugio en el interior de un bosquecillo, y más tarde surgir de entre un cañaveral a orillas del Nilo, a cientos de kilómetros. A pesar de esto la constante persecución, que incluyó actos verdaderamente brutales y la profanación de sus lugares sacros, causó que el culto al Gran Dios Verde16 desapareciera en Egipto, aunque no se extinguió por completo, hay evidencia de que perduró en otras regiones del mediterráneo y quizás del Levante varios siglos después. Y luego silencio, por mil quinientos años. Algunos estudiosos de la Biblioteca creen que finalmente los cultistas decidieron huir de forma permanente a los jardines sacros y convertirlos en su hogar, no se puede descartar, pero tampoco hay evidencia para afirmarlo sin dudas.

Acercamiento: Ningún camino conecta a la biblioteca con los jardines, si logra encontrar e identificar un árbol-puerta, actué con precaución al acercarse, ya que posiblemente este protegido por plantas venenosas o carnívoras. Si logra ingresar, marque con cuidado su punto de entrada (¡No se le ocurra tallar una marca en la corteza o cualquier cosa que incluya dañar una planta!) antes de explorar, volvemos a insistir, no dañe ninguna planta del lugar, no se puede descartar tampoco la presencia de animales depredadores. Cuando decida abandonar retírese por el mismo árbol-puerta por el que entro, si decide elegir otro, es posible que termine en medio de una plantación de manzanos o en lo más profundo del Amazonas.

Tampoco es recomendable que coma algún fruto o cualquier vegetal, pueden ser venenosos o si no contener sustancias alucinógenas o de otro tipo, o puede que simplemente te causen una alergia.

Otros Detalles: Aunque las algas pertenecen al reino vegetal, no hay registro o evidencia alguna que hable de un equivalente marino o de agua dulce para los arboles-puerta, no parece que sea imposible, pero por razones pragmáticas toda entrada a los jardines debió estar en la superficie.17

Observaciones e Historias


(…) Tras recorrer tres parasangas note un nuevo cambio, y es que las paredes de los túneles ya no eran de tierra solida, sino que cambiaron su color y su textura, se habían vuelto más fibrosas, y pronto el suelo que pisaba y las paredes que me rodeaban eran orgánicas, un hilo de agua lechosa mojaba mis pies viajando junto conmigo, y las paredes y todo el túnel parecían palpitar. Su tamaño fue disminuyendo y volviéndose cada vez más estrecho, pronto debí agacharme y más tarde andar apoyado en pies y manos mientras seguía volviéndose más y más pequeño, teniendo la desagradable imagen de ser un pez cayendo por la garganta de un sapo. Finalmente debí recurrir a arrastrarme mientras a duras penas podía evitar ahogarme, pero antes de que fuera demasiado tarde para retroceder, el túnel se abrió y surgí de entre la húmeda tierra a los pies de un árbol de gran tamaño, quizás un ololeandro de hojas verdes o un piñariforme de mayor tamaño que el usual.

Y el lugar en que me dejo era un bosque, un esplendido lugar de arboles y enredaderas cuyas tupidas copas no dejaban ver la luz del sol, la vegetación estallaba en mil formas de flores, arbustos y plantas parasitas cubriendo las ramas de los arboles, mientras las aves eran invisibles a mis ojos pero no a mis oidos, cantando y trinando con frenesí. Tras caminar durante un tiempo, encontré terreno libre en forma de una extensa pradera cubierta de flores mientras que aquí y allá, en la distancia, podía ver extensos bosquecillos, mientras el sol estaba en lo más alto del mediodía, sin nubes en el cielo, pero sus rayos no quemaban ni apenas calentaban (…)

Página 86 de Carte du Labyrinthe Camdorien Por Henri de Oyonnax


Y en las crónicas se cuenta que Herihor (Hemnechertepienamon-Siamonherihor), sumo sacerdote y primer profeta de Amón, tuvo un sueño en el cual vio a su templo y a todos los templos de los dioses ser invadidos por lianas y enredaderas, y las estatuas de los dioses eran cubiertas por hojas, los estanques sagrados eran ensuciados de verde y el agua era sorbida por nenúfares y el gran hipopótamo sagrado moría ahogado con la garganta llena de algas, y al final el peso de todo eso derrumbaba los templos sobre sí mismos y las estatuas caían rompiéndose el cuello y las rodillas. Y tras ese sueño Herihor despertó sudando y con la garganta atenazada por el terror. Pero el sueño no lo acoso por una única vez, sino que se repitió seis noches, hasta que al séptimo día decidió actuar sobre lo visto en aquel sueño, y envió mensajes a todos los otros templos del país y a cada sacerdote divino, que constituía la parte alta del clero, y a los sacerdotes purificadores y a los lectores, que formaban la parte baja del mismo. Y una guerra fue declarada contra los adoradores de las palmeras y los nenúfares, aquellos que consideraban sagrada cada brizna de pasto y cada caña del rio.

Y de todos ellos solo la profetisa de Hathor se negó, porque ella tuvo su propio sueño, uno donde veía a una vaca dando de mamar a un bebe de piel verde, y el suyo fue un sueño de compasión18, por lo tanto busco evitar las mayores atrocidades contra los adoradores de los arboles, pero el resto del clero no la escuchó y continuaron con sus crueldades.

Amenirdis, la sacerdotisa de Hathor, de todos modos decidió obedecer la voluntad de su diosa y visito el cuartel de los medjay en Tentyris donde hallo a gran número de prisioneros, cuatro veces una decena, hombres, mujeres, niños y ancianos, todos con el pecado de adorar un dios distinto a los otros dioses y de tener como templo a una palmera. Su destino era arder junto a sus árboles sagrados o ser enterrados vivos como si fueran semillas de una acacia, castigos irónicos pensados por una mente cruel, pero Amenirdis hizo valer su autoridad y junto a los guardias del templo tomó bajo su custodia a los prisioneros, para sorpresa y confusión de los medjay, y antes de que la noticia se divulgara se llevo a los prisioneros y se dispuso a darles su libertad, pero ellos mismos le pidieron ser llevados a un pequeño bosquecillo a orillas del Nilo, no muy lejos del templo, y como ultimo favor, le pidieron un trozo de la resina amarilla que era usada bien para momificar a los faraones bien para perfumes.

El bosquecillo era solo un grupo de palmas datileras a orillas de un canal de regadío, y no habría servido de escondite a un solo hombre y mucho menos a un grupo tan grande de condenados, cuatro veces diez, sin embargo entraron al bosque y allí se quedaron, ante la confusión de la profetisa de Hathor y de los guardias que la acompañaban. Pero el número de herejes adoradores de plantas pareció disminuir poco a poco, su grupo fue reduciéndose cada vez más, a pesar de que ninguno abandono el bosque, y finalmente desaparecieron, como si se hubieran desvanecido entre las sombras de las palmeras (…)

Cuarto papiro perdido de Abydos

Dudas

Hay algunos escritos que intentan vincularlos con la La Espina de la Hydra, y no se puede descartar que alguno de sus túneles lleve a los jardines sacros, como pudimos leer en la sección anterior, pero no hay mayores similitudes ni nada que indique que tengan un origen en común o que su naturaleza o forma de funcionar sean similares. Buena parte de esta confusión se debe a un párrafo en el Zehntausend Gesichter de Hans Jauch, donde comenta que los túneles de la Espina son como una red de raíces que vinculan múltiples mundos, así como los jardines sacros son a su vez un vinculo con cada árbol, tallo, brizna de hierba o criatura vegetal existente, como una red de raíces que los une a todos.

La mayor duda que tenemos actualmente es relativa al parque Borges. A primera vista es un simple parque rodeado por las construcciones de la “civilización”, pero posee/adquirió de algún modo cualidades anómalas, de modo que cuando alguien (humano) daña la vegetación del parque, la superficie del mismo aumenta enormemente, atrapando al infractor en un pseudo-universo de bolsillo, del cual no escapará. No tenemos claro si de algún modo este “parque” está relacionado con los jardines sacros, si de algún modo son una “exudación” de esos jardines en la realidad, si el parque funciona en su totalidad como una puerta u otra opción, aunque el hecho de que sus características sean muy diferentes probamente indique que estamos tratando de forzar una relación. Estas dudas y muchas otras se aclararan cuando haya un contacto más estrecho y seguro entre la Mano de la Serpiente y los Hijos de la Vid.

Actualización: A fecha actual de ͶͶ4577-µ6603 (05/09/2019 segun los calculos terrestres), y gracias a la sicopatía y negligencia de los carceleros los quemalibros los mecánicos, el parque Borges ha sido destruido, quemado en su totalidad, reducido a cenizas, un refugio para la magia arruinado… al menos los carceleros se contentan con poner barrotes. Y es muy probable que los Hijos de la Vid sobrevivientes aprendan a no confiar en otros grupos.

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