Caída del Halcón

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Extracto de "El Investigador de Tres Portlands"
25 de mayo, 2024

P

laza Prometheus - 24 de mayo, 2024 Aproximadamente a las 3:00 PM EDT, múltiples equipos de asalto del FBI emergieron de las calles Asimov, Clark Place y Bradbury, reuniéndose en la sede mundial de Anderson Robotics, para lanzar un ataque masivo a las instalaciones de un alcance nunca visto desde los días de El Espíritu de Chicago.

"Se pudo escuchar un gran estruendo en la calle Asimov, como suele ser habitual, e inmediatamente el equipo del FBI, vestido con todo este equipamiento de lujo, salió a raudales y cruzó la plaza," afirmó Tyler Henderson, un vendedor local que operaba en la Plaza Prometheus y que fue testigo del inicio de la redada. "Rápidamente enviaron a los droides de seguridad que siempre están sentados, inmóviles, en las puertas. Fue como ver a esas hormigas gigantes del ejército sudamericano pulular sobre un pájaro caído o algo así. Quedó bastante claro después de eso, basado en el ruido, que había más equipos viniendo de otras calles. Lo que sea que Anderson hiciera… Estos tipos venían a romperle los dientes y a rompérselos con fuerza."

"Era como una zona de guerra, o algo salido de las películas de Terminator", dijo Sophia Fisher, una mensajera en bicicleta que estaba en el vestíbulo de Anderson Robotics cuando comenzó el tiroteo. "Me escondí detrás de un escritorio y esperé la oportunidad de salir de ahí. Las armas se disparaban. Los robots se desprendían y se desintegraban, cayendo al suelo. Algunos de ellos habían sido hechos para parecer personas…"

Los representantes de la UdII no pudieron ser contactados para hacer comentarios en ese momento para esclarecer el objetivo de la redada, aunque las especulaciones en cuanto a la participación de la Fundación han empezado a ser desenfrenadas…



Crecí en Tres Ports. Viví aquí toda mi vida. Así que créeme cuando digo que el nombre de Anderson estaba absolutamente en todas partes.

  • Parques,
  • Vallas de parques,
  • Fuentes,
  • Tranvías,
  • Incluso el dormitorio en el que vivía cuando asistí a Deer.

Si lo necesitabas, "el Tío Vince" te lo compraría, siempre y cuando no te importara que su nombre apareciera en alguna parte. Lo cual, sí, supongo que hay peores maneras para que los ultra-ricos gasten su dinero. Aún así, no pude evitar sentir que estaba compensando algo.

Entonces llegó el 24 de mayo.

Estaba en una cafetería al otro lado de la Plaza Prometheus. Se oyó un fuerte estruendo y, de repente, el cuartel general de Anderson se vio invadido por lo que debían de ser cientos de federales. En ese momento le di un sorbo a mi café y pensé: 'Lo sabía, joder.'



Trabajé como capataz en el almacén de productos durante casi una década.

Sólo yo, veinte halcones y un puñado de unidades Aplomado que habían convertido para que sirvieran como transportadores. Vince se dio cuenta enseguida de que podía ahorrarse una fortuna en mano de obra si cubría todo el trabajo sucio con sus propios robots. Se pagó solo en poco tiempo. Sólo necesitabas un cerebro de carne y hueso para gestionarlo.

Aún así, aquellos fueron algunos de los mejores compañeros de trabajo que tuve.

James, Harold, Linda, Domanic, Suj, David.

Vince tenía muy claro que no quería que les diéramos nombres, pero a la mierda con eso. No voy a trabajar con alguien durante diez años y llamarle 'PSHUD 102' todo el rato.

Cuando llegó el día 24, los Federales abrieron la puerta del muelle de carga. No tuve tiempo de darme cuenta de lo que pasaba antes de que Warren me estrellara contra una de las taquillas de suministros. Media hora de gritos y disparos esporádicos después, y uno de los matones de la UdII me encontró.

David fue tiroteado en la oficina. Suj y Linda fueron liquidados tratando de escapar al edificio principal. Nunca vi lo que le pasó a James, espero que haya logrado salir.

Recuerdo que unos días después vi en "El Portlander" que la UdII se jactaba de las pocas bajas que había causado aquella incursión.

Menuda sarta de gilipolleces.



Cuando trabajas en las líneas de tranvía en Tres Ports, te acostumbras a ver muchas caras.

Conduje por la ruta que llevaba a la gente a la parada de Plaza Prometheus desde la época en la que LP aún estaba allí. Mucha gente ha ido y venido a lo largo de los años. Después de un tiempo las caras se confunden, supongo. Aunque algunas no. Llegué a conocer a mucha gente de Anderson Robotics.

Pero a partir del día 24, ya nadie necesita tanto la parada.

Quiero decir, claro, tendrás algunas caras puntuales aquí y allá. Gente que va a una cafetería, o un turista. Pero por lo demás, es una ciudad fantasma. Sólo yo y el ruido del tranvía pasando por otro edificio quemado.

Hace poco oí el rumor de que podrían asignarme una nueva ruta. Probablemente sea lo mejor. Hay algo en un coche vacío que te afecta después de un tiempo.



Trabajar en I+D de Anderson fue sin duda el mejor trabajo que he tenido nunca.

El Dr. Contos dirigía aquel lugar como una gran familia. Aquellas personas eran mis amigos, y el trabajo siempre estaba a la vanguardia. Me entusiasmaba llegar cada día para ver en qué nuevos diseños íbamos a trabajar. Y lo que es más importante, al menos para mí, una buena parte del trabajo era algo que podía marcar la diferencia.

Obviamente, estaba la línea Gyrafalcon. Pero deberías haber visto las cosas que teníamos en camino. Glándulas endocrinas cibernéticas para ayudar con la diabetes y similares. Robots diminutos que podían cazar células cancerígenas. Robots de serotonina, incluso.

Es cierto que muchas de estas cosas eran conceptuales, pero en su momento habrían sido revolucionarias.

Supongo que esa es una de las razones por las que duele tanto que el laboratorio de I+D quedara frito en el tiroteo del día 24. Todo ese trabajo y todos esos planes, simplemente se fueron por el desagüe. Probablemente se perdieron para siempre.

Je.

Espero que haya merecido la pena.



Tenía el día libre cuando ocurrió la redada. Gracias a Dios.

Yo estaba en la administración. Aparte de la gente de la junta, yo era lo más parecido a Vincent Anderson que se podía ser. No hace falta decir, que eso me habría puesto directamente en el fuego cruzado. Estoy cien por cien seguro de que si hubiera estado en la oficina ese día un federal me habría metido una bala en la cabeza.

¿Estoy triste por lo que pasó ese día?

Tal vez un poco. Mucha gente perdió su trabajo. Aunque mucha gente en la ciudad no quiere admitirlo, la quiebra de Anderson hundió gran parte de la economía.

Pero, ¿estoy triste por no trabajar más en AR?

Dios no.

Vincent Anderson era uno de los hombres más desquiciados que he conocido. No en el sentido de Michael Myers, voy a acecharte y apuñalarte hasta la muerte. No. Más como Patrick Bateman. No me sorprendió saber que mató al Sr. Frostman hace tantos años. Y no me sorprenderé si me entero de que mató a muchos más.

Llevar una máscara de comedia o de drama todo el día para ocultar su cara era una señal de alarma gigante. Sólo desearía que no fuera una que se enterrara tan fácilmente tras montones de dinero.



El asunto de AR del que nadie realmente parecía darse cuenta es que Vince y Phineas eran absolutos idiotas cuando se trataba de dirigir un negocio funcional. Maldita sea, no fue hasta que aparecí que estos tipos se las arregablan para mantenerse regularmente en números negros.

Supongo que lo que intento decir es que no me sorprende que las cosas acabaran como acabaron. Ojalá no fuera así. Pero lo hicieron. Y terminé escapando por mi vida de Tres Portlands el 24 de mayo. Quizá si hubiera vigilado mejor a Vince, no habría tocado tantas cosas y cabreado a tanta gente. Por otra parte, tal vez eso es sólo una ilusión.



¿Sinceramente? Hasta nunca gilipollas.

¿Alguna vez has hablado con uno de esos robots que lograron escapar del servicio? Porque yo sí. Están dañados con una jodida D mayúscula. No sólo físicamente, no. Mentalmente también. El tipo de daño que normalmente haría que te arrestaran si se lo hicieran a un humano de carne y hueso. Pero eso no cuenta, porque supongo que la sensibilidad de los demás no es digna de reconocimiento si tiene un código de barras brillante y se parece a 4-LOM.

En serio. Que se joda Vincent Anderson. Lo que le hagan los carceleros será mejor que lo que se merece.



Tengo que contarte algo, pero tienes que prometerme que no se lo contarás a nadie más, ¿vale? Hace tiempo que me corroe y necesito desahogarme.

De acuerdo. Allá vamos.

Vi a la UdII asesinar a Vincent Anderson.

Ya, ya, lo sé. Déjame explicarte. Solía trabajar en una de las oficinas de la Plaza Prometheus. La ventana de mi oficina daba a uno de los callejones cercanos. Una vista de mierda, pero nunca estuve en posición de mudarme de allí.

En fin, el día del asalto, estaba trabajando en algo cuando vi al hombre corriendo por debajo. Hubo una explosión, y tenía un agujero en el pecho. Un par de federales salieron y entonces se desató el infierno. A pesar de que le dispararon lo que debían de ser cien balas, Anderson las atravesó como papel de seda. Aun así, le dispararon. Terminó cojeando unos pasos antes de que uno de los agentes lo placara.

Desde allí, y no me vas a creer en esto, pero desde allí lanzaron algún tipo de bote. Lo rociaron con una especie de gas blanco. Cuando se despejó, ya no estaba. Un traje rojo y negro era todo lo que quedaba.

Nunca pensé mucho en AR cuando estaban en el negocio. No son mis asuntos. Pero si los Federales pueden hacer eso a alguien con tanta influencia como Vincent Anderson, qué les impide hacérselo a cualquiera de nosotros.

No creo que estemos seguros en Tres Ports nunca más.



Extracto de "El Portlander"
26 de mayo, 2024

C

iudadanos en custodia federal después de la redada de la UdII— Desde la era de la prohibición, Tres Portlands no ha sido testigo de un despliegue tan masivo de las fuerzas federales como sucedió durante la redada del viernes pasado en Anderson Robotics por agentes de la Unidad de Incidentes Inusuales del FBI. La redada, que comenzó aproximadamente a las 3:00 PM EDT, ha resultado en la detención de casi cuarenta empleados de Anderson Robotics, la mayoría ciudadanos de Tres Portlands. Como resultado, las protestas han comenzado a estallar por toda la ciudad, ya que numerosos grupos de activistas muestran su oposición a lo que llaman una "muestra injustificada de brutalidad federal" y una "violación directa de la larga tradición de asilo paranormal de Tres Portlands."

Mientras tanto, la portavoz de la UdII, Harriet Brown, afirma que la redada fue en respuesta a las pruebas de la participación de la empresa en el asesinato del congresista Raymond Caldwell en 2018, así como a los posibles vínculos con numerosos traficantes de armas de todo el mundo. Los empleados de Anderson Robotics detenidos serán investigados por su posible participación en las operaciones ilegales de la empresa, y liberados si son absueltos. Hasta el momento de escribir este artículo, sólo un puñado de los detenidos han sido liberados de la custodia federal…

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