El gato y el mono
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Las integrantes de un grupo feminista convertidas en cerdos, la sede de un partido político ocupada por simios chillones, la totalidad de los participantes en una ceremonia religiosa lobotomizados sin ser derramada una sola gota de sangre. Ante el horror encontrado en cada ocasión, Marw no podía dejar de preguntarse en qué sentido tenía lo que presenciaba. Qué se proponía el culpable de esos demenciales actos y cuál era el significado de los folletos hallados en cada lugar, a veces manchados y parcialmente destruidos pero siempre llenos de garabatos sin sentido. Y más aún, cuál sería el siguiente paso de ese sujeto.

Porque, aun siendo uno de los mejores detectives del mundo, debía reconocer con pesar que él siempre estaba un paso adelante.


Tarde de un día domingo, Iglesia Baptista de… bueno, su nombre y ubicación no son relevantes, además ellos deberían encargarse de limpiar el lugar más tarde, una vez que concluya mi investigación, pensó Marw. Todo había sucedido durante la mañana, periodo durante el cual la totalidad de los miembros de la congregación presentes en el lugar desaparecieron.

En esa oportunidad Marw fue afortunado al llegar incluso antes que la policía. La puerta principal del edificio se encontraba entreabierta por lo que pudo entrar sin problemas, siendo de inmediato su olfato castigado con una pestilencia semejante a la del corral de una granja. Se encontró frente a si con un grupo de ovejas, dos o tres docenas de animales de distintas edades que balaban frenéticamente, confundidas y atemorizadas. Y con ellas un pastor conmocionado, en cuclillas e incapaz de comprender lo que tenía frente a sus ojos.

Al parecer que Marw le hablara no fue la mejor idea ya la sorpresa terminó por vencer al hombre, causando que se desmayara. Fue en ese momento cuando notó por primera vez a ese sujeto, riéndose a carcajadas desde la entrada del edificio.

- No puedo creerlo, quien ha sido mi perseguidor y aspirante a rival es un gato. Un gato y más aún con sombrero, por Darwin esto es increíble, sublime e inaudito, jajajaja. ¿Tan escasos de personal están que deben rebajarse a enviar a un minino en mi búsqueda? - dijo el mono.

Porque su interlocutor no era una persona sino simio, específicamente un chimpancés. El espécimen al parecer no tenía nada de excepcional, salvo que hablaba y que usaba un par de anteojos oscuros.

Tras respirar hondo y sin dejar de sonreír el mono continuó:

- Ahora minino dime ¿Qué te ha parecido mi arte? ¿Cierto que el mensaje que transmite cada pieza es potente y único? Aunque tristemente no me puedo considerar un artista original, me limito a ayudar a los demás a expresar lo que hay en su interior.

Marw retrajo sus orejas y siseó de rabia.

- ¿A esto llamas arte, maldito enfermo? ¿Qué diablos quieres decir que es hay un mensaje de por medio? Lo único que veo es una burda broma de pésimo gusto, no eres mejor que un mono que lanza su estiércol a los visitantes del zoológico.

Claramente ofendido el mono replicó:

- Cállate cucho servil, me juzgas y no eres más que una mascota que juega a que es alguien. Si tanto te molesta lo que hago ¿Por qué no me detienes?…

Antes que terminara de decir esas palabras Marw se le abalanzó directo a la cara, hiriéndolo.
La lucha fue breve. Aunque se aferró fieramente a su rival, el simio terminó por agarrarlo, lanzándolo con violencia hacia las bancas, hacia donde estaba el grupo de ovejas, tras lo cual huyó.

- Mi nombre es Pan, cucho.– fue lo último que escuchó Marw antes de quedar inconsciente.


Los siguientes días fueron de abatimiento para Marw. Dejó de acicalarse y de comer, y usó hierba gatera en exceso, aún en mayor cantidad de lo que le hubiera tolerado la doctora. Se sentía fracasado por haber actuado de ese modo y haber perdido una valiosa oportunidad pero la rabia lo había cegado. Por lo menos el mono (Pan, se corrigió a sí mismo) no había vuelto a actuar, tal vez temía ser nuevamente descubierto aunque lo dudaba. En el pasado había logrado acabar con equipos de hombres bien entrenados, con trampas conceptuales y cosas peores, no se detendría por un par de arañazos de un simple gato. El mono sólo creía en lo que llamaba arte y en lo que tomaba como una misión personal y tras conocerlo en persona comprendió que nada lo detendría.


Fue durante una reunión de furries en que algunos de sus asistentes comenzaron a comportarse en forma extraña, emitiendo vocalizaciones inconexas y desplazándose en cuatro patas, además de tratar de aparearse con animales domésticos presentes en el lugar. Cuando otros asistentes lograron inmovilizarlos y trataron de quitarles los disfraces, descubrieron que estos estaban fusionados a sus tejidos y que los rasgos de fantasía ahora eran funcionales. Según testigos, todos los afectados habían recibido folletos de un tipo de baja estatura con un disfraz muy realista de chimpancés.

Ellos llegaron y se llevaron a los sujetos transformados, haciendo que los testigos olvidaran lo que habían visto.

Nuevamente él iba un paso adelante


Es tan sólo una corazonada, se dijo Marw. El mono se ufanaba de su creatividad, nunca se repetía en sus obras pero ese era el evento público más cercano. Además no podía dejar de pensar que la última “representación” que había hecho iba dirigida a él, y que era un desafío directo. Por eso había salido sin conocimiento de sus superiores, camino a la que esperaba que fuera su confrontación final.

Primeras horas del día en una convención de fanáticos de la animación japonesa. Cuando llegó encontró al mono con un ridículo disfraz, consistente en un turbante y una capa además de las siempre presentes gafas de sol, sacándose una fotografía con una chica de unos 15 años vestida como el personaje de una serie de moda. La chica tras agradecerle la foto aceptó un folleto de los que estaba repartiendo el mono.

Fueron sólo unos segundos después de leer el documento que la chica comenzó a gritar y sus proporciones corporales a alterarse, agrandándose sus ojos y busto y estrechándose su cintura, ante la horrorizada mirada de sus amigas.

- Hola minino, veo que llegaste algo temprano al espectáculo. Debo felicitarte por haber seguido correctamente las pistas y haberme encontrado, eso demuestra que por más que lo niegues era un verdadero fan de mi trabaj…

Antes que terminara de decir esas palabras, Marw sacó su Smith & Wesson M642 desde una funda atada a su costado y le disparó 5 veces, abatiéndolo.

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