Conoce al Papelero
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Un hombre de tez oscura mira hacia el camarógrafo, procediendo a aclarar su voz mientras voltea a ver hacia un reloj que llevaba puesto.

—Bueno —dijo el presentador sonriendo hacia la cámara—, nuestro tiempo ha terminado por el día de hoy, queridos televidentes, sintonicenos mañana o consulte nuestro sitio web para enterarse de lo último del momento, ¡buenas noches a todos!

La señal del noticiero se interrumpe. Un color negro repentinamente aparece y tiñe la transmisión del viejo televisor, dejando de reproducir los canales predeterminados de la antena.

20 segundos después, la pantalla vuelve a iluminarse, reproduciendo varias imágenes de archivo que muestran a varios personajes, tanto humanos como de especies conocidas y desconocidas en diferentes situaciones, la escena se repite por unos 30 segundos acompañada de música pop de los años 90. Se deja ver un colorido logo con algunas palabras inscritas.

Emprendedores del más allá.

Pronto se hace un cambio de escena, mostrando a una mujer rubia de ojos claros y azules, sentada en un estudio junto a varios adornos decorativos de Halloween. Esta mira hacia sus espectadores, levantando una leve sonrisa.

—¡Hola a todos!, sean bienvenidos a un nuevo episodio de su programa favorito, Emprendedores del más allá. —menciona con tono entusiasta— Ya me conocen, soy Donna Madison, su presentadora, y el día de hoy, en nuestro décimo episodio, conoceremos a un personaje muy particular:—

El programa continúa, por medio de una secuencia representada en forma de dibujos animados.

—¿Estás cansado de tener que ir al super cada vez que se te acaba el papel higiénico? ¿Tienes una intensa diarrea explosiva?, ¿no aguantas la soledad que te generan los estándares de belleza actuales? Nuestro personaje del momento tiene la solución para tus problemas digestivos, él es un cadáver andante, es discreto, tiene nobles intenciones. Conozcan a Michael McCormick, el papelero.

—Sam, ¿podrías? —Dijo Donna amablemente.

A continuación se muestra un video similar a los vistos en cintas de VHS, acompañado con la canción "Stayin' Alive" de Bee Gees. Se muestran varias escenas que muestran un camión parcialmente dañado, con características espectrales, atravesando una carretera completamente llana, rodeada por varios árboles con aspecto otoñal.

Segundos después, cambia al interior del vehículo, donde se muestra a una entidad esquelética, completamente cubierta de papel higiénico, la cual se encuentra conduciendo.

—Mi nombre es Michael, Michael McCormick —dice con una voz ronca y grave, como si viniese del mismo infierno—, un tipo nacido del viejo Tennessee. Soy el fundador y único miembro del Servicio de emergencias de baños del purgatorio, o el camionero papelero, como suelen llamarme.

En la siguiente escena, se nota a Michael conversando con el equipo de grabación. estos se encuentran sentados en una mesa al aire libre, frente a un lago.

—Alguna vez estuve vivo, si. Estos huesos putrefactos no brotan de la tierra porque si.

—Nací en 1953, de una familia de clase media en Nashville, mi padre era plomero, y mi madre, jardinera, vivíamos decentemente en los suburbios. Por suerte —dijo con confianza de si mismo—. Fuí hijo único, así que no tuve que molestarme en tener que lidiar con otros engendros que no me dejarían en paz.

—Siempre fui problemático desde jóven. Fueron varias las veces en las que me pasaba de lanza con los demás, y en algunas ocasiones terminaba por lo menos una noche en la estación de policía del vecindario, era todo un pícaro, jeje —Dijo en un tono de voz picaresco.

Se cambia a una imagen de Michael sonriendo mientras fuma un cigarrillo, mientras el papel higiénico de su boca se incendiaba. Sin embargo, este volvía a regenerarse después de ser consumido por el fuego.

—Crecí y nunca tuve una esposa, ni una familia que realmente pueda ser destacable. Viví solo la mayor parte de mi vida, disfrutando la vida de la mejor forma que un pecador querría. Un alcohólico constante, fumador en exceso, intentando ahogar mis penas en las banalidades de la vida. La vida buena, eh.

Este hace una pausa, exhalando grandes cantidades de humo de todo su cuerpo.

—¿A quien quiero engañar? —les dijo molesto—, obviamente fue una basura. Era una mierda de persona.

Michael vuelve a meterse el cigarrillo en su boca.

—Vayamos directo al grano, de por si estoy aquí para contarles como es que estoy así.

—Bien, entonces… —organiza sus ideas nerviosamente— Recuerdo que octubre era el mes que más repudiaba, cada año todos los niños de mi vecindario lanzaban rollos y rollos de papel higiénico al viejo árbol que mi padre alguna vez plantó junto a mi abuelo en su niñez. El pobre estaba en pésimas condiciones debido a las inmensas cantidades de papel que bloqueaban los rayos del sol, una pena. Igualmente ni me molestaba en quitarlo de ahí —dijo indiferentemente.

—Una noche de Halloween, me dirigía a mi hogar después de haber llevado mi coche a lavar. Todo iba bastante bien hasta entonces, estaba a unos 20 metros de la casa, cuando de repente unos malditos niñatos se atravesaron en mi camino mientras se distraían con sus calabazas llenas de dulces —dice quejándose—, no tuve tiempo para hacer algo más que desviarme hacia el árbol, acto seguido, mi auto rodó e impactó con el árbol, de ahí que me vean como el hueso que soy, je.

—Ahora, aunque morí en el choque, de alguna forma logré recuperar la consciencia. Extrañamente no era capaz de moverme, intenté alzar la voz, pero nadie me escuchaba. Sentía como si estuviera atrapado y sofocado, como si estuviese atrapado adentro árbol, ¿y que creen?, ¡era verdad! Las personas que vieron al acontecimiento corrieron hacia lo que quedaba de mi auto. Mientras los vecinos llegaban hacia la ubicación de mi cadáver, comencé a ver como este se metía lentamente dentro del suelo, por Dios, ¡Era como si se lo estuviese comiendo! —dice exaltado, buscando la atención de los demás sujetos—.

—El maldito árbol absorbió mi cuerpo, probablemente de tanto papel higiénico fue poseído una maldición haloweenezca o algo, no tengo ni idea. Ni que estuviese inventando excusas para un gancho de un artículo científico —dice riéndose pausadamente.— Estuve toda la noche sofocandome ahí adentro.

—El día después, el primero de Noviembre, pude sentir por la mañana como podía volverme a mover, sin embargo, ya no estaba en este mundo.

—Mi alma había sido transportada al infierno, lo cual no me sorprendía de todas maneras —exclamó—, de por si ya me lo merecía. Pasé meses siendo torturado mientras me quemaban en las flamas eternas, antes una tortura que nadie querría, ahora el pan de cada día.

El set cambia completamente de escena. Michael aparece limpiando su camión con un balde de agua y jabón y una esponja desgastada.

—Pero, no fue tan malo, ¿sabes? Después de un tiempo de tortura, me informaron que todos los espíritus del inframundo teníamos la opción de volver a la tierra todos los meses de Octubre, exclusivamente para que estos intenten redimirse de sus pecados en vida, sirviendo al servicio comunitario del purgatorio, para lograr que el condenado pueda lograr mejores acciones, qué quizá mejoren su condición de post-mortem. Claramente acepté —dijo—, era una oportunidad que no podía desaprovechar, este era el comienzo de un nuevo capítulo para mi —dijo con un tono sereno en su voz, como si de verdad eso hubiese sido lo que siempre quiso.

—Emergí como un esqueleto putrefacto desde el árbol en el que morí, mi cuerpo se convirtió en una máquina generadora de papel higiénico infinito, al haberme fusionado con la esencia del mismo árbol. Volviendo al tema, el servicio comunitario del purgatorio define tu servicio por medio de la situación en la que moriste, ¿que hago yo?, preguntarás:

Michael toma la cámara y hace un gesto señalando con su dedo izquierdo hacia el espectador.

—Yo reparto papel higiénico. —dice a la audiencia con un claro tono de ironía.

Bien, dejando esto lado, ¿quieren verme en acción?

La escena pasa a un escenario nocturno, en los alrededores de una ciudad. El camarógrafo acompañante enfoca a Michael en el asiento del conductor.

—Hablando con un tono tranquilo, mientras sentía la frescura de la noche en carretera en su cara— del 1 al 31, todo el mes de Octubre, las 24 horas del día. Ando de zona en zona, rastreando a mis clientes para dejarles papel por medio de pequeños arboles en macetas. que tienen papel higiénico encima, supongo funcionan como sus frutos —dijo inseguro de lo que dijo.

Michael husmea en sus cuencas oculares, sacando una semilla.

—Estas bellezas crecen en cuestión de segundos. Puedo hacerlas crecer en los tamaños que se me de la gana. Desde pequeños Bonsai hasta enormes secuoyas, ¡tengo un arsenal entero en mis manos, hermano!

El camarógrafo enfoca la cámara en la semilla, mientras Michael juega con esta en su mano derecha.

—¿Vives en la costa este de los Estados Unidos?, ¿tienes ganas de cagar, pipí o de hacer cosas indebidas —diciendo en un tono de burla— , y no hay papel en tu casa? Estas semillas son como brújulas atraídas hacia el norte, por lo que siempre sabré donde te encuentras sin que te des cuenta. Encima este cacharro llega en cuestión de pocos minutos, sin ruidos, sigiloso como un minino —diciendo lo último en voz baja.

El vehículo parece haber pasado por encima de un hoyo en la carretera, varios rugidos de otro mundo suenan desde el interior del parachoque, específicamente en el motor.

—No le prestes atención, no quieres saber como funciona esta cosa… —dijo seriamente a su acompañante.

Unos 30 segundos después, una semilla sale de la cuenca ocular derecha de Michael, viéndose atraída en dirección hacia el oeste.

—Perfecto. Tenemos un trabajo delante…

Cambia el escenario de la transmisión. Se observa el patio trasero de una casa.

Los dos sujetos bajan del camión, parecen haberse estacionado detrás de una arboleda que va directamente hacia el patio.

—¿Estás grabando? —Dice Michael.

Si, continúa. —dice el camarógrafo con una voz suave y masculina.

Bien —exclama Michael—, al laburo se ha dicho.

Michael toma una maceta que saca desde su caja torácica y pone una semilla dentro de esta. Una planta con un tamaño pequeño crece en esta, de sus ramas, crece un rollo de papel higiénico convencional. Los sujetos caminan hacia la zona trasera de una casa y se encuentran al frente de un baño en el primer piso de la misma. Michael pone la maceta en el suelo. Unos pocos segundos después, la rama con papel higiénico se extiende hacia la ventana, atravesándola sin causar ningún daño aparente. Se logra ver al individuo en su interior, quien no se percata de la ramas de la planta. Este expresa una cara de satisfacción al ver el rollo de papel higiénico.

—¡Miraron y aprendieron! —dijo Michael presumiendo—, así de senci-

Un grito femenino interrumpe a Michael, este proviene del baño en el que se encontraba el cliente.

—¡¿Con que haciéndotela con las elefantas esas?! —Exclama exageradamente una voz femenina, proveniente del mismo baño—.

—¡¡¡¡MAMÁ!!!! —Dice el sujeto que se encontraba anteriormente en el baño, despertando una voz aguda típica de un preadolescente.—

—John, nuestro trabajo ha terminado aquí, ¡al camión! —dijo asustado.

La figura femenina parece percatarse de la presencia de los dos sujetos, por lo que abre la venta del baño.

—¡¿Quién está ahí?! —grita la mujer.

—Puta madre —dice Michael en voz baja—, ¡corre!

Los dos hombres se dirigen al vehículo, Michael enciende el motor y arranca hacia las afueras del vecindario. Perdiendo de vista al mismo dos minutos después.

—Bien… —Exclamó Michael aliviado.

Michael levanta su pulgar, un efecto de sonido de celebración, simulando su éxito suena en forma de trompetas y saxofones.

—Tuvimos un inconveniente, claro está —dijo algo apenado—. Pero hasta los profesionales cometen errores, y esta experiencia solo me ha enseñado a dar lo mejor de mi, y plantearme mejores estrategias en el futuro.

—Los profesionales tienen estándares —dijo con toda la confianza del mundo—, la eficiencia es la clave, amigos míos.

—¿Algo más que quieras decir? —dijo John en voz baja para intentar no interrumpir en la grabación—, ya vamos a terminar.

—Oh… —dijo Michael desanimado—.

Michael queda en silencio por unos segundos.

—No, la verdad —Dijo el no-muerto pausadamente—. Este es mi trabajo, sin ánimos de lucro, mi nueva vida, en mi anterior fui una mierda, honestamente. Ahora intento compensar todo este asunto, progresando para ser una mejor versión de mi mismo. prevaleciendo en solidaridad ante todo.

—Si me necesitan, espectadores —dice con confianza— ahí estaré.

Soy Michael McCormick, el papelero.

La grabación se corta. La voz femenina de Donna se vuelve a escuchar mientras la cámara se enfoca en su estudio.

—El señor Michael —dice la mujer conmovida—, un humilde trabajador nos dejó con su inspiradora redención. De verdad, un autentico emprendedor, y una figura a seguir.

Pero —dice algo impaciente—, desafortunadamente nuestro tiempo ha acabado, sintonicenos la siguiente semana para ver más casos con nosotros, buenas noches.

Salen los créditos del programa, mientras una voz masculina anuncia el contenido del siguiente capítulo.

¡Véanos la próxima semana! —exclama una voz masculina con entusiasmo—, con la conmovedora historia de Triskaideka, un dibujito emprendedor que logró construir un imperio económico por medio de sus "tratos especiales", ¡Logrando incluso llegar a la cima de los directivos de la Fundación SCP!, descubra su secreto al éxito en el siguiente capítulo, solo en el cana-

La pantalla deja de transmitir el programa, volviendo al noticiero que se transmitía anteriormente, todos los integrantes del estudio se ven conversando, la mayoría de estos se ven confundidos, mientras el silencioso ambiente se ve interrumpido por la bocina de un camión en la distancia.

" You're Stayin' Alive, Stayin' Alive…"

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