Alma Mater
Puntuación: +5+x

Fue sacado de su casa, según la tradición. La habitación donde se despertó estaba limpia y oscura. Su asiento, mínimo, pero lo suficientemente cómodo.

Dijeron que no le harían daño. Todo lo que querían era mostrarle la verdad.

Los horrores más allá de la comprensión fueron expuestos clara y llanamente en una pantalla frente a él. Voces sin rostro ofrecían comentarios sobre cada pesadilla con pasión académica. También había pruebas tangibles. Demasiado tangibles. Pidió agua y se la dieron. También le dieron una opción: podía irse a casa sin recordar nada de lo que había aprendido, o podía dejar la vida que conocía y unirse a ellos.

"Pero mi familia…"

No tenía cónyuge ni hijos. Sus padres lo extrañarían, por supuesto, y habría tantas mentiras. Pero aún así podría visitarlos, dijeron. De vez en cuando. Tal vez. No era el final. Era un comienzo.

"Pero, ¿en qué podría ayudarles…"

Una mano apretó su hombro. Tenía potencial, le dijeron. Era inteligente. Fue a la universidad, la mayor parte del tiempo. No tenía que estar trabajando en un empleo sin futuro. Alguien lo había estado observando, y vieron todo lo que podía ser. Era capaz de más.

Empaquetó sus cosas, dijo sus muchas mentiras y subió al autobús marcado con el logo de una compañía que no existía.

Investigador Junior, lo llamaban, pero se sentía más Junior que Investigador. Principalmente tomaba dictados, daba el café, y entregaba archivos. En algunas ocasiones tuvo el honor de mirar durante horas objetos inanimados y escribir informes sobre cómo no hacían nada en absoluto.

Cuanto más aprendía, más entendía lo poco que sabía. La organización era grande y competitiva. Todos los que marcaron la diferencia tenían un doctorado, y él estaba decidido a marcar la diferencia. Pero, ¿cómo podría un desertor universitario como él esperar terminar sus estudios de posgrado?

No hay que preocuparse, dijeron. Los recursos de la Fundación son prácticamente infinitos. Tienen un programa, un programa de vanguardia, para mentes fértiles como la suya. Aprendería de los mejores eruditos del mundo. Bajo su tutela, tendría un doctorado. Les agradeció con lágrimas en los ojos por la oportunidad.

Solo unas pocas semanas de estudio, dijeron, y entonces estará fuera salvando a la humanidad.

Lea estos libros. Bueno, al menos estos capítulos.

Tome estas clases. Sí, todos están disponibles en línea.

Preguntó por la acreditación. Se rieron. ¿Qué parte de 'organización secreta' no entendió? Se sentía ridículo.

El trabajo fue más fácil de lo esperado, lo que le hizo sentirse inteligente. La graduación vino y se fue en un abrir y cerrar de ojos. No hubo ceremonia. ¿Quién tiene tiempo para formalidades cuando está en juego el destino del mundo?

Su oficina era pequeña y ordenada con su nombre en la puerta. Un diploma que decía "Doctor en Ciencias Anómalas" colgaba de la pared detrás de su escritorio. Una sensación de satisfacción le envolvió al verlo. Ni siquiera tenía treinta años.

Era uno de clasificación Seguro, apropiado para una primera tarea. Parecían cosas simples. Una caja de música. ¿O era un poste de luz? ¿O una muñeca, o un piano, o una llave? No tiene importancia. El resultado es el mismo.

Desapareció hace unos días. Su registro final de investigación era apenas coherente. Se formularon preguntas.

Cuando lo encontraron hoy, se descubrió que se había comido su propia cabeza, lo que solo planteaba más preguntas, lo que significaba que había más estudios por realizar.

Siempre hay más estudios por realizar.

Mañana habrá un nombre diferente en la puerta de la oficina y una doctora diferente colgará su nuevo diploma en la pared tras el escritorio. Ella siente que puede conquistar lo que sea. Ni siquiera tiene treinta años.

Si no se indica lo contrario, el contenido de esta página se ofrece bajo Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 License