Despues De Que Rompieran Nuestros Puños

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Solo las puntas de los rascacielos de Denver aún sobresalían sobre el mar: lápidas de vidrio para ciudadanos que fueron arrasadas hace años. Dentro de uno de esos monolitos solitarios, un joven con un chaleco salvavidas rojo y negro miraba las olas. A pesar del conocimiento de lo que acechaba dentro de esa agua, sintió una sensación de calma cuando el amanecer iluminó su superficie. Se apartó un mechón grasiento de cabello de los ojos y suspiró.

"Devon."

Detrás de él estaba una mujer de mediana edad vestida con un equipo táctico descolorido etiquetado con un emblema de un puño superpuesto a un resplandor solar. Tenía las manos cruzadas atras de la espalda. Ella se acercó y se unió a él para admirar el agua.

"Que bello dia, Capitana Quine," dijo Devon suavemente.

"La mañana es roja, los marineros tomaron la advertencia" ella replico.

Ambos compartieron una risa. Quine señaló las escaleras con su mano enguantada.

"Vamos campeón," dijo ella. "Todos están empacando. Estamos por salir."


Devon y la Capitana Quine se unieron al resto de la tipulación en la que fue alguna vez un lobby, ahora inundado y lleno por una pequeña barcaza de retazos. La palabra 'Desastre' habia sido garabateado desordenadamente en un costado con pintura roja.

Devon y su capitana se dirigieron a la casa piloto. Alli, un adolesente armado de nombre Max cargaba balas con forma de puño en dos escopetas. Entre cada espacio de recarga, giraba la munición entre sus dedos sin esfuerzo.

"Presumido."

Devon le arrebató una munición a Max y la reemplazó con una barra energetica.

"Bon Appétit."

Max puso los ojos en blanco y giro su mirada en Devon. Él sonrrio y empezo a devorar su ración.

Mientras Devon ayudaba a Max a terminar de preparar la armas, la Capitana Quine se aproximo a una mujer mayor de nombre June quien estaba sentada junto a una pequeña estación SONAR. Ella seguía abriendo la caja de herramientas que tenia en su regazo, examinando su contenido.

"¿Ninguno de ellos ha escapado aun, June?"

Un anciano con un mono de mecánico cubierto en grasa salió de la escotilla que conducía al motor de abajo. Se rió entre dientes de su propia broma, sin pensarlo, trazó con las yemas de los dedos el anillo de matrimonio que colgaba en su cuello.

June sonrio y negó con la cabeza.

"No, aun no, Roger. Aunque lo han intentado. Gary solía jurar que a estas cosas les saldrian piernas."

"Si tuviera un centavo por cada vez que pasó," Roger se rió entre dientes de nuevo.

"¿Qué harías con un cuartel entero?" Quine sonrió. "¿Crees que aguantará un día más?"

Roger se encogio de hombros.

"Estoy sorprendido de que no se haya rendido el fastama en Sandpoint. Pero si. Siempre y cuando no me dejes chacarla contra un iceberg, claro, ¿Por qué no?"

"Excelente ¿June? ¿Pudiete arreglar el SONAR?"

La vieja artesana le dio una palmada a su dispositivo en respuesta.

"Ayer en la noche, si. Si ellos vienen por nosotros seremos capases de saberlo. Eso hasta que empiece a fallar de nuevo."

"Tendra que hacerlo. Gracias."

La capitana observo su alrededor y levanto una ceja.

"¿Donde esta Layla?"

" La hice trabajar en algunos refuerzos del casco a ultimo momento," explico Roger. "Espera."

El rápidamente se desvanecio debajo de la cubierta una vez mas. Unos momentos después, el mecanico volvió, con una joven mujer equipada con unos anteojos para soldar y un soplete. A su lado había un arpón gastado; un carcaj de munición improvisada colgaba de su cadera.

"Me alegra que te nos unas." Quine agarró un lápiz graso cercano y comenzó a dibujar en una ventana cercana.

"Esta bien, estamos en Republic Plaza," ella explico. "Según el último mensaje de radio que envió Salvación Quince, deberían estar anclados a unas treinta millas al sur de nosotros, cerca de las montañas. Esto lo hace el último tramo de nuestro viaje. Vamos a navegar fuera de la ciudad, y deberíamos de poder alcanzarlos antes de que se vayan muy lejos. Una vez allí, estamos asalvo. Pero, desafortunadamente, esto nos podria una buena parte del trayecto en aguas abiertas. Lo que significa que nesecito que todos estén en guardia"

"Hey, ¿Capitana?" Max intervino. "Si este el ultimo tramo, ¿Por qué usamos la barcaza? ¿Por qué no solo ir en los jet skis y hacer de este un sprint final?"

" Apenas la hicimos pasar por Wyoming, capitana" Devon concordo. "¿Talvez el aproximamento mas rápido sea el mejor?"

Quine negó con la cabeza y se rió entre dientes.

"¿Que pasa si nos encontramos que Salvación Quince ya se ha ido? Ademas, necesitamos todos los suministros tengamos cuando lleguemos alli."

La expresión de la capitana se volvió solemne.

"Ha sido un camino difícil amigos. Todos tuvimos que sacrificar mucho para llegar hasta aqui. Y se que hemos perdido mucho en nuestra travesia."

Roger apretó su agarre que tenia con su anillo de matrimonio alrededor de su cuello.

June abrazó brevemente la caja de herramientas.

Max se quedó mirando el muñón donde solía estar su brazo izquierdo.

Layla y Devon, ambos cerraron sus ojos.

"Todos ustedes han sido más de lo que podría haber pedido en una familia. Gracias."

Quine volvió a colocar la gorra en su marca y les sonrió.

"Pongamos al 'Desastre' a rodar, ¿vamos?"


La mañana estaba callada. Su pequeña barcaza salió del horizonte inundado de Denver y se dirigió hacia el sur. El sol se puso alto y caliente en el cielo; finalmente, un crucero apareció en el horizonte. La mayoría de la tripulación sonrió ante el espectáculo. Sin embargo, esas sonrisas pronto desaparecieron cuando las "FAUCES" vinieron por la casa piloto.

"¿June?" la Capitana Quine se dirigio hasta la estacion SONAR donde la vieja artesana estaba.

"Creo… ¿Qué esta va a hacer divertido?" ella murmuró, haciéndose a un lado. "Parece que tenemos compania."

"La puta madre." Quine y June tomaron las escopetas cercanas. "¿Max?"

" Aletas saliendo a la superficie, Capitana. Cinco hasta el momento. Más bien seis. ¡Siete!" Max gritó desde su posición en lo alto de los contenedores de almacenamiento de la barcaza.

"¡Layla, Devon, vayan a la proa! ¡Yo me encargo de la popa!"

Quine no necesito repetir. Devon y Layla tomaron sus posiciones, cada uno armado con un rifle.

"¿Piensas que realmente podras dale a algo?" Layla quito el seguro.

"¿Quién sabe? Tal vez sean lo suficientemente amables como para quedarse quietos por mí." Devon apunto.

Las balas y el olor de la polvora lleno el aire.

"¡Tres!" Layla conto, su disparo más reciente atravesó un cabeza de martillo que se aproximaba a la mitad de su hocico. Ella giró, sonriendo mientras escogia un nuevo objetivo y apretaba el gatillo. Un cadáver sin vida apareció en la superficie, con un enorme agujero en el lado derecho de su cabeza. "¡Cuatro! ¡Tienes que seguir el ritmo de Devon!"

Mientras ella recargaba, un tiburón toro surgio de las aguas. El cerrojo de su rifle no retrocedía. Layla buscó a tientas, sus ojos se perdieron en el vacío de las mandibulas que se aproximaban.

BANG

El tiburón toro voló hacia atrás, estrellándose contra el agua. Una segunda boca irregular habia aparecido debajo de su garganta.

"Puedes aumentar el contador de muertes que quieras, ¡significará poco si estás jodidamente muerta!" dijo Devon, recargando. "Tres, en todo caso."

"¡Mierda!" Max gritó desde su mirador. "Mas en camino desde atrás y ambos lados ¡Estamos siendo rodeados!"

Un anillo de aletas casi había rodeado la pequeña barcaza. Algo la embistió desde abajo. La nave se sacudió, golpeando a Devon y Layla como pinos de bolos.

"¡Nos estamos quedando sin munición!" Devon advirtió al resto de la tripulación.

"¿No puede esta basura ir más rápido?" La escopeta de June pateó cuando una bala arrancó una aleta dorsal entera.

"¡Es una maldita barcaza!" Roger gritó de vuelta. "¿Que mierda quieres que haga? ¿Qué salte al hiper-espacio? ¡Estamos a máxima velocidad!"

Hubo una serie de salpicaduras, seguidas de golpes sordos. Varios tiburones habían saltado a bordo y se abrieron paso por la casa piloto.

"¡Cubreme!" la Capitana Quine cerro distancia rapidamente, quitándose los guantes. Sus puños de metal pulido brillaban como fuego bajo el sol.

El puñetazo aplastó el hocico del primer tiburón como un choque de auto, sus ojos salieron volando de sus órbitas por la fuerza bruta. El segundo tiburón trató demoverse; fue recibido por un chop que le partió la cabeza en dos.

El tercer tiburón se lanzó y mordió el brazo izquierdo de Quine. Ella rompió la parte superior de su cabeza hacia abajo y la arrancó. El cuarto huyó a la barandilla, solo para ser agarrado por la cola y ser destrozado.

Ella arrojo los cuerpos de la cubierta. El océano se volvió de un rojo intenso. Pulgadas de pulpa de tiburón ensangrentada corrieron por los costados de la barcaza.

"¡Si! ¡Comanse esa!" Max gritó desde su percha. "Jodanse, selaciformes hijos de-"

La imponente sombra de un megalodon eclipsó brevemente la popa antes de que la casa piloto, junto con June y Roger, desaparecieran en sus mandíbulas.

Las burlas de Max fueron ahogadas por gritos de terror y el sonido de metal retorciéndose y vidrio rompiéndose.

La Capitana Quine se arrojó desde la popa, cayendo de la boca del tiburón a un montón de escombros en el barco.

La barcaza se detuvo. Más aletas salieron a la superficie y se acercaron.

Devon y Layla vaciaron sus rifles contra el megalodon. Layla se quitó el arpón del hombro y lo cargó de su carcaj, un pequeño guante de boxeo pegado al extremo del arpón.

"¡Devon, toma el arma grande!"

"Eso volara toda la parte de atrás de—"

"¡La cabina se perdio! ¡Tenemos que llegar hasta ellos con los jet skis!"

"¡Por el amor de Dios, solo has lo que ella dice!" la Capitana Quine se desenterró de los escombros. Sus brazos mecánicos arrojaban pedazos al agitado megalodon mientras se arrastraba por la cubierta tras ella.

Devon desaparecio, y regreso con un misil Javelin y su lanzador. Se lo entregó a Layla, luego fue a ayudar a su capitána. Max abandonó su percha por la seguridad del arco.

La tripulación estaba lista. Layla disparó. El misil se desvaneció en la garganta del megalodon; luego se tambaleó hacia adelante.

"Bueno, eso fue una mierda," Max grito. “¡Que mierda hacemos ahora!"

"¡Cubranse!" Quine empujo a la tripulación lejos.

La explosión atravesó la superficie del buque. Una oleada de carne y sangre de tiburón se distribuyo por la cubierta. Devon parpadeó, atrapado en la ola de vísceras. Su ropa y su chaleco salvavidas ahora estaban cubiertos de un líquido pegajoso.

"Oh, joder…" Se miró a sí mismo, luego se volvió hacia la mitad restante del megalodon pegado a la nave. El armatoste sangrante se deslizó lentamente y volvió al mar. La barcaza ahora era dueña del agua.

"Vas a vivir campeon," dijo Quine, dándole una palmada al hombre de Devon, luego moviéndose por la cubierta y tirando de una lona. Abajo habia dos Jet Skis, atados para el transporte.

"¡Vamonos!" Quine gritó mientras soltaba las ataduras. "¡Max conmigo, Devon y Layla en el otro! ¡Ayudenme!"

Sin más preámbulos, los jet skis entraron en el agua.

Mientras se alejaban, Devon miró por encima del hombro. Su hogar desapareció bajo las olas.


Los tiburones se desvanecieron en la distancia, superados por los jet skis. Mientras las millas se derretian, su destino se hacia más y más grande en el horizonte. Devon escuchó a Layla dar un suspiro de alivio detrás de él mientras conducía. Levantó el pulgar a Quine y Max. Quine respondió con una pequeña sonrisa y asintió.

"¡Devon!"

Un arpón pasó silbando junto a la cabeza de Devon. Volvió a centrar su atención en su camino. Layla estaba recargando; el cadáver de un tiburón salio a la superficie. Su arpón estaba incrustado en su cabeza. Decenas más de aletas emergieron delante de ellos, formando un bloqueo.

"¡Arranquen!" la Capitana Quine gritó sobre el gemido del motor de su jet ski mientras zig-zageaba sobre el agua. Max disparó con su pistola a cualquier tiburón que se acercara demasiado.

Devon siguió el ejemplo de Quine. El arpón de Layla siseó una y otra vez mientras dejaba un rastro de carnicería detrás de ellos.

"Casi estamos…" Devon murmuraba debajo de su respiración. "Vamos, vamos."

Hubo un chapoteo. Dos tiburones salieron disparados del agua en tándem, derribando el jet ski del capitán Quine. Quine y Max flotaron brevemente en el aire antes de que golpearan el agua con un choque poco elegante. El jet ski se fue; docenas de aletas se lanzaron a su alrededor antes de que desapareciera bajo la marea.

Devon giro. Contuvo la respiración y esperó. Cuando la cabeza de Max salio, jadearon al unísono; el chico de un solo brazo nadaba desesperado hacia la nave de Devon. La sangre salia desde su hombro izquierdo. Un grupo de tres aletas apareció detrás de él. Devon apreto el acelerador y cerró la distancia.

Dos arpones dieron en el blanco y dejaron a un solo perseguidor.

"¡Devon, estoy vacia!" Layla grito.

El tiburón nadaba después de que Max salió del agua. Tenía un agujero del tamaño de un puño en la cabeza. La Capitana Quine emergió poco después y nadó hasta Max, agarrándolo del collar. Ella lo arrastro por las olas hasta el jet ski de Devon y Layla. Cuando lo subieron a bordo, el bloqueo se cerró.

La Capitana Quine le dio un cabezazo a un tiburón entrante. "¡Vayanse de aqui!"

"Capitana, n-"

"¡Es una orden! ¡Vayan!"

Devon dio la vuelta a la nave y salio a toda velocidad. Layla y Max vieron como un ejercito de aletas desendian sobre su comandante. Las aguas se agitaron con una espuma carmesí a medida que salían a la superficie los cadáveres de tiburones.

Algunos tenían agujeros perforados a través de ellos. A otros les faltaban aletas. Otros más se partieron completamente por la mitad.

Cuando su cabeza se encogió y desapareció de la vista, pudieron distinguirla deslizándose bajo el mar revuelto de compañeros por última vez, una manta de más de cuarenta tiburones muertos sirviendo para marcar la tumba.

Max soltó una risa triste mientras miraba hacia atrás.

"Sopa de aleta de tiburon…"


El jet ski se quedo sin combustible a un cuarto de milla de distancia de Salvación Quince. Los tres sobrevivientes derivaron silenciosamente hacia el crucero, su forma de gran anclada cerca de las montañas aún lograban elevarse por encima de la superficie.

Ninguno hablo. Remaron su embarcación en silencio mientras cojeaban. En ocasiones, uno de ellos miraba hacia las aguas abiertas. Sus ojos se demorarían y luego volverían a la tarea en cuestión.

"No veo a nadie aquí, chicos." Max miró la nave imponente con su telescopio. " ¿No dijeron que tenían como un centenar de personas, o asi, a bordo en las transmisiones?"

"Es un barco grande," respondio Layla. "Puede que solo estén adentro."

Max asintio.

"Bien. Supongo que lo logramos entonces."

"Hogar dulce hogar," Devon condordo y sacó una radio. "Salvación Quince, estos son los supervivientes de la barcaza 'Desastre'. Nos acercamos por su lado de estribor, por favor responda."

Hubo un largo período de silencio.
"Los vemos, supervivientes del 'Desastre'. Estoy feliz que lo lograsen. Dirígete hacia la popa, les enviaremos una cuerda en breve. Estan salvo ahora."

Cada uno de ellos dejó escapar un suspiro de alivio.

CRACK

El suspiro duró poco. Ante sus ojos, una garra gigante emergio del agua. Agarro a Salvación Quinse como si fuera un juguete de baño. La cubierta se partio a la mitad; luego se estrelló contra la ladera de la montaña, dejado para caer de nuevo debajo del agua — donde prosedio a explotar

Luego, la garra se replegó hacia el mar, desapareciendo tan rápidamente como había llegado.

"No puede ser," susurro Max.

"Me estas jodiendo," dijo Layla. "¡Eso no era un puto tiburon!"

Devon solo suspiró.

Los tres supervivientes miraron derrotados. Por un rato dejan que el silencio hable por ellos.

Cuando Devon se cansó de lo que tenía que decir, el hablo: "Hey, ¿Layla? ¿Recuerdas que fue lo que la Capitana Quine dijo de como empezo todo esto?"

"Si. Algo sobre un gran pez a mitad del océano que finalmente desperto. Escenario de fallo K/O Fin-Del-Mundo, o algo como eso."

"Correcto."

Devon estuvo callado de nuevo.

"Es un nombre joder estudido."

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